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Por Elio Ohep

Discurso pronunciado por el Director
del ISUM, profesor Elio Ohep, durante el acto
de graduación de egresados de nuestro instituto,
el pasado viernes 1ro. de abril, en el Auditorio
del Colegio María Auxiliadora.

Hoy estamos reunidos para dar fe de que han cumplido con todas las exigencias académicas para lograr la culminación de sus carreras. En este momento ya son profesionales universitarios.

Es un verdadero honor juramentarlos como profesionales egresados del ISUM, en la que es nuestra primera promoción desde la posición de Director de este Instituto Universitario.

En el ISUM los hemos equipado muy bien, con las herramientas necesarias para desempeñarse en la vida profesional. No hay duda de eso, pero —en mucho— el éxito dependerá de ustedes y de las metas que se propongan en esta nueva etapa de sus vidas.

Queremos que esta tarde se lleven, además de su título, una  reflexión sobre cómo afrontar la nueva etapa que están a punto de emprender como profesionales.

Es aquí donde les decimos que deben orientar su gestión de una manera ética.

Y, ¿qué es la ética?, se preguntarán. La respuesta es bien sencilla: son los principios morales que los guiarán a través de la vida personal y profesional, así como su desenvolvimiento en sociedad.

A pesar de que los seres humanos contamos con principios universales de vida, la ética se interpreta más como un valor, con características propias en cada región, donde no siempre va ligada a la moral y al deber, como corresponde.

En este sentido, se hace necesario desarrollar una visión clara sobre lo que significa proceder de forma ética, en todos los ámbitos de nuestras vidas, en todas las ocasiones; incluso culturas, filosofías y profesiones. De esta manera, manejaríamos un lenguaje común o patrón de comportamiento, que nos permitiría entendernos más fácilmente como ciudadanos que convivimos en sociedad.

Lamentablemente no es tan sencillo. Cada quien tiene sus propios valores, su estilo particular de vida, por lo que sería ideal reflexionar sobre un conjunto de principios éticos elementales para ponerlos en práctica.

Esta tarde trataremos de hacerles llegar nuestras ideas sobre esos principios básicos que ustedes pueden aplicar fácilmente en toda ocasión.

En la vida, sin duda, enfrentarán situaciones de las más diversas naturalezas, en las que deberán tomar decisiones trascendentes; donde lo importante será saber reconocer cuál será la correcta. Esto nos lleva a otra pregunta: ¿cómo saber si hay un contexto moral en una situación en particular, y que la decisión a tomar será la más adecuada, basándonos en nuestros principios morales?

El primer valor que debe guiarnos es saber que debemos agotar todos los recursos a nuestro alcance, para lograr que nuestras decisiones sean positivas, tanto para nosotros como para nuestro entorno. Lo importante es que otros no se vean afectados negativamente por una decisión nuestra. Por el contrario, lo óptimo es que nuestras decisiones favorezcan siempre a la mayoría y que todo cuanto hagamos por nuestro beneficio, también vaya en beneficio de la sociedad donde vivimos. No podemos limpiar nuestro jardín tirándole basura a nuestro vecino. No sólo debemos limpiar nuestra parcela, sino también dar el ejemplo en botar la basura en el lugar indicado y ofrecerle al vecino ayuda, en caso de que éste la necesite.

Veamos algunos principios aplicables en nuestra vida personal, donde el deber ser está marcado por el bienestar común:

• Respeto por la individualidad de las personas
• Honestidad y confianza
• Respeto a las leyes
• Sentido de justicia
• No tomar ventaja inapropiadamente
• Hacer el bien

Estos son principios éticos básicos a nivel personal, dentro de los cuales podemos guiarnos para toda una vida y ésta es una buena herencia para nuestros hijos. El ejemplo de una vida de trabajo honesto siempre es un gran legado para dejar.

Así como tenemos estos principios a nivel personal, también debemos adoptar unos principios éticos en nuestra vida profesional, dentro de los cuales debemos siempre actuar.

Si trabajamos en profesiones como Contaduría, Ingeniería, Medicina,  etc., encontramos que, muchas de estas profesiones están colegiadas y dentro de los Colegios hay normativas éticas que rigen el comportamiento profesional del individuo. Si actuamos dentro de estos parámetros éticos, seremos considerados siempre como fieles cumplidores de nuestras profesiones y, sin duda alguna, nos respetarán por ello.

Pero, aquel profesional que utiliza sus habilidades para engañar, tal y como pudimos observar recientemente en el caso del presidente de una firma de contadores local, y miembro de una reputada firma internacional, quien se prestó para que un asesor de inversiones —a quien confiaron el manejo de los fondos de pensión de una empresa petrolera venezolana en los Estados Unidos— pudiera engañar a la empresa y utilizar el dinero de los trabajadores en beneficio propio; este individuo será siempre visto y recordado como un estafador.

Ustedes deben adoptar para su práctica profesional normas éticas como:

• Imparcialidad
• Confiabilidad
• Confidencialidad
• Lealtad con nuestros clientes
• Desechar cualquier conflicto de intereses
• No prestarnos para que otros engañen

Éstas son normas mínimas necesarias, que guían éticamente a los profesionales, y nos imponen una conducta ética. En algunas profesiones no existe una normativa escrita, un código de ética que rija la conducta profesional; por eso somos nosotros los que debemos adoptar estas normas, para guiar nuestra vida profesional y llegar a ser respetados como cumplidores de nuestras obligaciones y correctos en el desempeño de nuestras profesiones, las cuales deben estar orientadas en beneficio de la sociedad.

Al realizarle un buen programa de computación a un cliente, al diseñarle una buena campaña publicitaria, asesorarlo en el régimen fiscal de su empresa, diseñarle un buen sistema de remuneración o analizarle un proceso determinado, tenemos que hacerlo de modo que vaya en beneficio del cliente y que de alguna manera, repercuta en beneficio de la comunidad.

A partir de hoy, todos ustedes tienen una responsabilidad ética y moral adicional, como es garantizar la aplicación de sus conocimientos profesionales con el mayor sentido ético, donde quiera que trabajen, bien sea supervisando, dirigiendo o emprendiendo un negocio propio.

Deberán adecuar su vida personal y profesional dentro de la filosofía de justicia, responsabilidad social, en un ambiente de bien común.

Si asumen estos principios simples, ellos siempre los guiarán y los ayudarán a tomar las mejores decisiones, de modo tal que puedan lograr resultados exitosos.

Al final, serán ciudadanos ejemplares del mundo,  donde siempre podrán desempeñarse y ser reconocidos como personas de bien.

En otras palabras, debemos actuar siempre de modo correcto, no para alimentar nuestro ego o sólo en beneficio personal, sino más bien lograr —con nuestras acciones— el bienestar del prójimo y el beneficio de la sociedad.

Manejarnos dentro de principios éticos nos brinda la posibilidad de actuar con esquemas para mejorar la vida de todos. En cambio, sí se vuelven egoístas y sólo piensan en su propio beneficio, puede ser que logren vivir muy bien, con opulencia, con necesidades materiales cubiertas; pero muy posiblemente, sin principios de justicia y sin el menor sentido de responsabilidad social.

Al vivir y promover principios éticos,  podemos lograr una sociedad mucho más equitativa, más  justa, con ciudadanos más responsables.

Les queremos dar un ejemplo, el año pasado, por esta época nos encontrábamos en la ciudad de Hammerfes, al norte de Noruega. Es la ciudad más septentrional del mundo, ubicada en el círculo polar ártico. Todo estaba blanco, algunos grados bajo cero, nevaba durante los 3 días que estuvimos allí, visitando una planta de procesamiento de gas, de los campos de hidrocarburos, costa afuera, en el mar Ártico.

Comentando con un noruego sobre las condiciones del clima, le preguntábamos cómo era posible que con un medio ambiente tan adverso e inhóspito, y con unas condiciones climáticas extremas todo el año, ellos fueran siempre tan amigables y serviciales con todos.  La respuesta de fue simple:

“La diferencia consiste en que en los países escandinavos estamos habituados a vivir ayudándonos unos a otros; no somos ni podemos ser egoístas, ya que es tan difícil aquí la vida, que sin contar con el vecino sería simplemente imposible. Aquí para cazar, para pescar, en fin, para tantas cosas tenemos que hacerlo en conjunto. A diferencia de ustedes, en los países tropicales, todo les resulta más fácil. Siempre hay buen clima, mucho sol, las frutas están al alcance de la mano, todo lo puedes conseguir tú solo. Si ustedes fueran más como nosotros, y se ayudaran más entre si, sus países progresarían mucho más rápido y ustedes serían más felices.”

Así, pues, hoy ustedes que comienzan una nueva etapa profesional, que los llevará a alcanzar la plenitud en su vida, por lo que es muy importante que reflexionen sobre éstos principios y los apliquen.

En Venezuela podemos lograr una sociedad más justa, si tan solo nos proponemos actuar de modo más honesto, sincero y sin egoísmo.

Si actuamos dentro de un marco ético y responsable, seremos mejores profesionales, mejores personas, mejores ciudadanos.

Como reza la filosofía popular “trata al prójimo como quieres que te traten a ti.”

Graduados, es de ustedes alcanzar las metas deseadas, pensando en el prójimo. Si todos lo hacemos, lograremos un mundo mejor.

Muchas Gracias.

Innova / 01/04/2011.