Es clave la participación ciudadana
en las elecciones parlamentarias

Por Gustavo Alexis Márquez Villa

El próximo 26 de septiembre Venezuela vuelve a las urnas electorales. Se trata de las elecciones parlamentarias, donde se escogerán las autoridades del Poder Legislativo; es decir, los nuevos miembros de la Asamblea Nacional; así como los representantes ante el Parlamento Latinoamericano; que no es otra cosa que nuestra presencia como Nación más allá de nuestras propias fronteras en la región.

Es interesante revisar algunas de las funciones más importantes del Poder Legislativo:

• Ejercer funciones de control sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional.
• Discutir y aprobar el presupuesto nacional y todo proyecto de ley concerniente al régimen tributario y al crédito público.
• Autorizar a Ejecutivo Nacional para enajenar bienes inmuebles del dominio privado de la Nación, con las excepciones que establezca la ley.
• Autorizar la salida del Presidente(a) de la República del territorio nacional, cuando su ausencia se prolongue por un lapso superior a cinco días consecutivos.
• Aprobar por ley los tratados o convenios internacionales que celebre el Ejecutivo Nacional, salvo las excepciones consagradas en la Constitución.

Son muchas más las atribuciones; pero dicho de otra manera, la Asamblea Nacional tiene —por Ley— la facultad de delimitar la mayoría de las actividades ordinarias del resto de los Poderes Públicos, precisamente para evitar excesos, incluyendo la Presidencia de la República.

En este sentido, uno de los puntos clave para el adecuado funcionamiento de los Estados es el equilibrio de poderes. Y, en el caso específico del Congreso, dicho equilibrio viene dado por la diversidad de pensamiento e ideas de sus miembros; quienes a su vez representan la pluralidad de los habitantes que los eligieron, por la vía de las anteriores elecciones parlamentarias.

En consecuencia, si las voces que se escuchan en el parlamento son de una misma tendencia o representan a un solo sector del país, muy probablemente no sea viable el necesario equilibrio que se requiere para legislar, para controlar, para supervisar, para otorgar o para restringir el funcionamiento del Estado, por la vía de la delimitación equilibrada y ajustada a derecho, de las funciones del resto de los Poderes.  

Por el contrario, al existir voces disidentes, cuando surgen nuevas ideas, frente a la existencia de otras maneras de gobernar, precisamente porque la diversidad es una realidad inherente al ser humano, necesariamente esas voces deben ser escuchadas y tomadas en cuenta, para poder aspirar al necesario equilibrio que se requiere, para que un país transite por los caminos que apunten hacia un desarrollo sostenido.

Resulta fundamental para el buen funcionamiento de un Estado contar con un parlamento plural, donde estén representadas las diferentes tendencias. Y es que en la variedad está el gusto. La diversidad es la puerta a una tercera vía, hacia la sinergia, hacia la resolución de conflictos, hacia la comunicación efectiva y hacia el entendimiento.

El compromiso ciudadano en los venideros comicios, probablemente, nunca había sido tan importante como hasta ahora, sobre todo la participación de la población joven, la cual se había mantenido, casi por tradición, al margen para opinar.

Precisamente, cuando la afluencia a los centros de votación es masiva —históricamente— los resultados siempre han resultado contundentes. En contraposición, el abstencionismo resulta una práctica peligrosa para el mantenimiento de la diversidad de ideas…

Afortunadamente el presente de nuestro país es sumamente esperanzador. Hemos sido testigos orgullosos del renacer de un movimiento estudiantil, que se ha convertido en protagonista activo de los procesos de cambio, necesarios para renovar las instituciones del Estado.

Este 26 de septiembre, al asistir a las elecciones parlamentarias,  tu voto es secreto; tu participación cuenta, tiene peso y queda plasmada en un cuaderno de votación. Quien no asiste a votar, deja un espacio vacío en el cuaderno de votación; y un espacio vacío, sin la huella de tu participación, sin tu firma, sin tu compromiso, sin tu opinión, es peligroso, pues deja una puerta abierta a posibles irregularidades...

Recuerda: si quieres obtener los mismos resultados que hasta ahora, sigue haciendo lo mismo. Pero si —por el contrario— quieres obtener resultados distintos, entonces toma decisiones diferentes…

La participación ciudadana es clave en cualquier proceso electoral, de opinión, para la toma de decisiones; es la manera de construir y asegurar el necesario equilibrio, para que la maquinaria del Estado —no la del gobierno— se mantenga aceitada y en buen funcionamiento.

La invitación es a eliminar de los diccionarios particulares la palabra abstensión…

Innova / 13/09/2010.